Buen día,
Es lunes 17 de Febrero de 2014 y os escribo desde un
hotel de la Cruz Roja de Burundi. Finalizado mi practicum y con varios días
libres he decidido pasarme por Bujumbura para intentar echar una mano. El paso
domingo 9 de febrero se produjeron hechos de esos que nunca gusta contar. En
las últimas horas de la tarde el tiempo en forma de tormenta castigó de manera
inconmprensible algunos varios periféricos de la capital de Burundi. El
resultado 60 personas muertes y más de 12.000 personas que lo han perdido todo.
El estar en un país donde mucha gente no tiene casi nada te
hace pensar. Te hace replantearte cosas. Ver lo que en realidad es importante y
lo que no lo es. Muchas veces vivimos preocupados por la obsesión de “tener”.
Pero esas cosas ¿nos ayudan a ser felices? Si basamos nuestra felicidad en sólo
cosas materiales debemos de revisar nuestro sistema de valores. Los valores
universales deberían de ser la base de nuestro día a día. Esos de igualdad, libertad
y fraternidad. Vivimos en una época marcada por la dichosa crisis, pero quizás
esa crisis no sea sólo económica y si una crisis de valores. Una crisis de
identidad.
Después de varias horas de negociaciones y poder encontrar un
sitio donde dormir, he podido entrar a uno de los campos de refugiados de
Kinama. Me recibieron decenas de niños y niñas de todas las edades con el ya
conocido de guerra: “muzungu”. Pero el de ayer era uno diferente. Venía de
gente que lo ha perdido todo. El escuchar esa frase de sus bocas de te deja sin
palabra. Mi labor es la de jugar, la de cantar, reir e intentar hacerles
olvidar (aunque sea por unas horas) su dura realidad.
La verdad es que la manera que tienen estos niños de acogerte
es maravillosa. Desde el minuto 1 te saludan, te dan la mano y todo lo que les
propongas les parece genial. Hicimos algo de deporte, cantamos en español, en
ingles y ellos me aprendieron algunas de sus canciones. Fueron sólo 3-4 horas
pero esos niños tienen un pedacito de mí. Como te miran, como te abrazan. Eso
es lo que vale y da sentido a mi experiencia.
No suelo ser de los que piden
pero lo he visto muy de cerca y la verdad es que lo necesitan.
Como una imagen vale más de mil palabras aquí os la dejo:
Bicos mil