En unos días se cumplirán 7 años desde el inicio de este blog (ya celebraremos el cumple). Por aquel momento vivía otro gran cambio en mi vida, había vuelto a España después de más de 3 años en el extranjero con muchas experiencias. Dos reveses me llevaron a replantearme mi vida. Me llevaron a una búsqueda interna, a preguntarme ¿qué hago ahora? La respuesta la dio mi niño interior: estar cerca de los niños. Y en cuánto obtuve la respuesta me dirigí a poner los medios para poder estar cerca de ellos como un guía o acompañante. Primero la universidad. 4 años con muchas experiencias, buenos amigos, decenas de profesores, emocionantes partidos de fútbol (campeones de la Uvigo), animados cafés, numerosos trabajos en equipo, exámenes, prácticas en mi querido Burundi, TFG con prácticas incluídas y la guinda con la ansiada graduación. Después tocó la vuelta a mi querida Bruselas y desde allí la gran oportunidad de estar en Namibia. A Namibia le siguió un año de estudio, de preparación para ese examen que te garantizaría trabajo de por vida. El regalo era grande y por el luchamos durante un año. Me quedé por muy poco a décimas del ansiado aprobado y quién sabe si de tener una plaza. La absurdidad e injusticia de cómo están organizadas las oposiciones (mira que no lo podrían poner otro nombre) me llevan a desistir en la preparación y preguntar de nuevo ¿qué hago ahora?
Tengo la cualificación profesional de ser maestro. Quiero trabajar de ello, lo intento cerca. Resultado: sigue buscando. Y porqué no buscar mejor suerte fuera. A dónde nos vamos...¿por qué no dónde la educación es de las mejores del mundo? ¿Donde el modelo busca no la repetición de conocimientos sino busca el disfrutar en el proceso? ¿el ayudar a cada niño o niña a ser feliz? Cómo ¿que hay un lugar dónde ayudas a los niños y niñas a ser feliz? (gracias al señor Michael Moore por su docu sobre Finlandia, muy recomendable) Ese es mi lugar, tengo que trabajar en ese país. Próxima parada: Helsinki!!!! 7 años después de esa decisión de querer ser maestro, me encuentro cualificado, en uno de los mejores países del mundo a nivel educación para poder desarrollarme como profesional y sobre todo como persona. ¿qué más puedo pedir? quizás algo de tiempo para adaptarme y poder desarrollar el modelo que me ayude a que los niños y niñas sean felices y poder yo mismo ser feliz.
Desde aquí quiero agradecer a varias personas, en primer lugar a mi familia, por permitirme hacer cumplir el sueño de ser maestro, sin ellos esto no había sido posible. En segundo lugar algunos de los docentes que nos han hablado del cambio. De modelos abiertos, tolerantes, desde el diálogo, dónde el niño es el centro del aprendizaje gente como Hipólito Puente, Mavi Carrera, Rosa Cid Galante, Fernando Tellado, o Susa Herrera. También agradecer a Pino Díaz Y Mercedes Suarez por siempre estar ahí y poder hacer reales las "barbaridades" que al chico este se le ocurrían. Quiero agradecer también a varios amigos míos de la infancia, que me han apoyado, ellos saben los que son, los que han visto la ilusión con la que he tomado esto y los que saben que ser docente para mi es un sueño.
Gracias
Bob